“El autismo es la sombra que deja en el desarrollo una dificultad o imposibilidad para constituir ciertas funciones psicológicas cuyo momento crítico de adquisición se extiende entre el año y medio y los cinco o seis años.” (Ángel Rivière)

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Una investigación experimental diagnosticará la incidencia del autismo en Telde en niños de menos de dos años

TELDEACTUALIDAD

Telde.- El Ayuntamiento de Telde aportará apoyo logístico y una colaboración económica de 7.000 euros para el desarrollo de una investigación experimental de dos años que hará un diagnóstico de los Trastornos del Espectro Autista (TEA) en los niños menores de dos años del municipio, estimar la estimar la incidencia de los TEA y comparar los datos que se desprendan del estudio local con las estadística de prevalencia a escala nacional o internacional.

Así lo anunció ayer la concejala de Educación, Carmen Hernández, durante la firma del convenio con la Fundación Canaria de Apoyo a los Trastornos del Espectro Autista y de la Conducta (Funteac) que posibilitará la realización de un estudio de detección temprana (18-24 meses) de los trastornos de especto autista, con dos años de duración y que está en marcha ya en el municipio de Santa Lucía de Tirajana.

Las acciones del estudio que se llevará a cabo en Telde serán presentadas en la comunicación ?Estudio de Detección Temprana (18-24 meses) en los municipios de Telde y Santa Lucía?, durante el I Encuentro Nacional de Investigadores de los Trastornos del Espectro Autista en la Universidad Autónoma de Madrid del 6 al 8 de marzo de presente, explicó María del Sol Fortea Sevilla, maestra, licenciada en Psicología y responsable del proyecto, también presente en la rueda de prensa que tuvo lugar ayer en las Casas Consistoriales de San Juan.

El proyecto de investigación, que se encuadra en el Servicio de Atención Temprana de la Concejalía de Educación del Ayuntamiento de Telde, se desarrollará con la colaboración de los servicios médicos de Pediatría de los centros sanitarios públicos de Telde y privados. Se estructurará en tres: recogida de datos a las familias mediante un cuestionario, estudio de la información aportada y contacto con las familias de aquellos niños que resulten sospechosos de poder padecer autismo y evaluación psicológica de estos niños, con orientación a sus padres o tutores.

Aspectos generales del proyecto

Existe un interés creciente, tanto científico como social, por conocer los Trastornos del Espectro Autista (TEA), por saber cuántos son, si se hereda o no, por diagnosticar de forma temprana, por discernir los tratamientos adecuados, por dar una formación de calidad a los profesionales desde la Universidad, por intervenir no sólo cuando son niños sino cuando son adolescentes y adultos, por su derecho a la autodeterminación, a disfrutar de una educación y un tiempo de ocio de calidad, por dignificar en definitiva su vida siempre teniendo en cuenta sus necesidades individuales.

Este proyecto, siguiendo las recomendaciones hechas por el GETEA, pretende conocer la realidad de las personas con TEA en la ciudad de Telde. Para ello, se va a centrar, en un primer momento, en saber cuántos son y, como consecuencia dónde están, qué servicios están recibiendo para atender a sus necesidades y de qué servicios carecen. Una vez que tengamos estos datos, se diseñará un proyecto de intervención para que las personas afectadas en la actualidad y en el futuro puedan ver atendidas sus necesidades de forma eficaz.

Antecedentes y situación actual

El autismo es un trastorno generalizado del desarrollo grave, probablemente de origen prenatal, que afecta a la persona durante toda su vida. En el autismo se producen alteraciones en aspectos cualitativos del desarrollo social y del desarrollo comunicativo, así como patrones de conducta e intereses repetitivos y estereotipados. A diferencia de los niños pequeños con desarrollo normal, que son sociables por naturaleza y que vienen al mundo biológicamente dotados de recursos para la interacción y la comunicación social, en edades tempranas los niños con autismo presentan graves dificultades para establecer contacto visual con sus progenitores, para iniciar y mantener intercambios comunicativos verbales o no verbales, para imitar las acciones y expresiones comunicativas y sociales de los otros, así como para integrar conducta de mirada, expresiones de afecto y actos comunicativos (Baron-Cohen et al, 2000; Canal, 2001; Canal y Rivi?re, 1993; Canal y Rivi?re, 2000, Dawson et al., 1998; 2002?,2002b; McEvoy et al., 1993). También presentan un repertorio limitado de expresiones emocionales, de gestos y de otros medios comunicativos. Los intereses sensoriales peculiares, así como el comportamiento repetitivo aparecen al final del segundo año (Mundy, 2003, Mundy y Neal, 2001)

Aunque aún no se conoce con exactitud la prevalencia del autismo, los estudios más recientes estiman tasas de entre el 30/10.000 y el 60/10.000 (Fombonne, 2003; Posada et al., 2005). Las alteraciones presentes en el autismo no sólo hacen difícil la vida de la persona que las sufre, sino que la vida sus padres, de otros familiares y de cuidadores o educadores es también más dura y complicada. En la actualidad, cuando han pasado más de 60 años después de ser descrito este trastorno, las personas y familias que han de hacer frente a esta alteración del desarrollo, tan devastadora, siguen a la espera de respuestas sobre sus causas, así como sobre un diagnóstico fiable y un tratamiento adecuado.

El autismo plantea hoy todavía más preguntas que respuestas. Pero, sin embargo, uno de los hechos más aceptados internacionalmente es que la detección e intervención precoces del autismo tiene efectos muy positivos sobre el pronóstico de los niños que lo padecen (Dawson y Osterling, 1997; National Research Council, 2001; Rogers, 1998). Así lo indican también estudios como los de Fenske, Zalenski, Krantz, y McClannahan (1985); Harris y Handleman (2000); y McGee, Morrier, y Daly (1999), cuyos datos sugieren que si la intervención precoz se pone en marcha antes de los tres años, en los niños con autismo se logran efectos mucho más beneficiosos que si ésta se inicia a los cinco años.

Los científicos y especialistas de todo el mundo consideran una necesidad de primer orden detectar los casos tan pronto como sea posible, ya que esto incrementará las oportunidades de los niños con autismo para alcanzar mejores niveles adaptativos. Además, diversos estudios retrospectivos sobre signos precoces del autismo indican que los padres detectan los primeros signos de preocupación en torno a los 18 meses, incluso algunos trabajos sugieren la presencia de indicadores muy tempranos, antes de los 12 meses (Wetherby, Woods, Cleary, Dickinson y Lord, 2004; Zwaigenbaum et al, 2005). Por lo que la detección precoz es un hecho posible.

El diagnóstico precoz tendría otros efectos positivos objetivos. Por ejemplo se identificarían casos de autismo que hoy pasan desapercibidos y que son detectados demasiado tarde. El estudio llevado a cabo por Yeargin et al. (2003) indica que hay un descenso en los índices de prevalencia en el tramo de edad de 3 a 4 años, lo cual es interpretado por estos y otros autores en términos de que a estas edades los sistemas de detección son menos sensibles en la identificación de casos que son detectados posteriormente. Otra consecuencia positiva, importante para la población es que el diagnóstico precoz daría lugar a que los casos detectados accedieran antes a los programas existentes de atención temprana.

En síntesis consideramos relevante estudiar la efectividad de un programa piloto de cribado de autismo, aplicado en nuestra comunidad, demostrando que permite mejorar la efectividad del sistema, identificando/detectando antes los casos de autismo; identificando casos que antes pasaban desapercibidos; y favoreciendo un acceso rápido y satisfactorio de los niños con autismo a los programas de Atención Temprana disponibles. Además creemos que es posible demostrar que un programa de cribado no ralentiza las visitas del niño sano y produce mayor satisfacción de los ciudadanos con los servicios de atención y derivación.

Objetivos generales y específicos. Hipótesis

Puesto que sabemos que la atención temprana mejora el pronóstico en el autismo, es pertinente realizar estudios a mejorar la detección precoz. El presente estudio trata de combinar el esfuerzo por hallar cuanto antes los casos de autismo, con el trabajo de asegurar la efectividad del sistema de cribado, así como demostrar una relación favorable entre costes y beneficios para las personas.

El objetivo general es implantar un programa experimental de detección precoz de los TEA en el municipio de Telde.

Los objetivos específicos del proyecto son:

  1. Comprobar la eficacia/eficiencia del programa en relación a parámetros como edad de detección, esfuerzo del sistema sanitario, satisfacción de las familias, y otros aspectos como los costes del programa.
  2. Determinación de la viabilidad del establecimiento de un registro de casos para el estudio de factores ambientales y personales asociados a los casos existentes y su variabilidad.
  3. Conocer la incidencia durante el año 2008 de niños de dos años afectados de algún TEA en municipio de Telde de Gran Canaria, estimar la prevalencia de los TEA en dicho municipio y comparar estos datos con los datos de prevalencia nacional o internacional.



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